sábado, 21 de septiembre de 2013

Tiempo muerto.



Llamarás a mi puerta, sediento de mí y yo te inventaré una y mil veces sembrando las ganas en mi piel. Dibujando cada línea, cada contorno, cada trazo con la yema de tus dedos. Sombreando con maestría cada perímetro de mi cuerpo.

En tu silencio, que hoy se hace mío y se vuelve eterno, fantaseo con  tus ansias por satisfacer cada uno de mis deseos. Comí y bebí de ti, te complací y a gabela pagué mi diezmo.

Espacio finito que perdí, mientras colonizaba cada milímetro de tu piel. Acogida a un retiro voluntario, tiempo muerto, que oscila dentro de un bucle cerrado.  Quizás un día, seas tú, quien vengas a lamer mi indiferencia.

(Ana)

No hay comentarios:

Publicar un comentario