jueves, 30 de mayo de 2013

A la mujer en su día.

La vida es hermosa a pesar de los tropiezos que nos brinda,
igual que la mujer es como una rosa, tierna, delicada y sensual
a pesar de las espinas.

Todas son extraordinarias, nos dan vida, nos hacen sentir felices
y nos cautivan, aunque algunas nos lastiman.

Somos lo que somos gracias a ellas que en su plan de madres,
hermanas o de hijas, son los seres más preciosos que ha creado
Dios en sus días.

Y ni qué decir de las esposas o amigas que nos quieren,
nos perdonan y nos miman o nos recogen, nos amasan
y nos tiran, somos suyos mientras vivan.

(Jairo Oyaga Armenta)

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